Julio Cesar era un
tipo muy simpático. Una tarde entró sonriendo en la peluquería y le dijo al
encargado.
Quiero que me haga un corte de pelo de la siguiente forma
del lado derecho,
me deja el pelo a ¡a
mitad de la oreja.
Del lado izquierdo,
me recorta bastante para que se me vea la oreja completa.
En la nuca,
me hace varias
entradas.
En la parte de arriba,
me corta mucho pelo para que se me note bien el cuero
cabelludo.
Y en la parte de la
frente,
me deja un mechón de cabello que me llegue hasta la nariz;
Lo suficientemente
largo como para que me pueda hacer unas bonitas trenzas;
Ése es un corte muy raro. ¡¡¡Es imposible!!! No se puede hacer.
¿Cómo que no?
¡Si eso es lo que me hizo la última vez que vine aquí!
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