Un lechero que se
está muriendo en el hospital reúne a sus dos hijos, su hija y su esposa y,
rodeado por todos ellos y su enfermera,
les reparte su herencia.
Dice a su hijo mayor;
A ti, Pedro, te dejo las casas del Norte.
A ti, hijita, te dejo
todos los apartamentos de la zona Sur.
A ti, Carlitos, por
ser mi hijo menor, con un gran porvenir, te dejo las oficinas del Centro.
Y a ti, mi querida
esposa, el edificio del Barrio las Cumbres, al Oeste de la ciudad.
La enfermera, impresionada, le dice a la esposa;
Señora, su esposo es muy rico; les está dejando muchas
propiedades.
Y la esposa, sin perder el tiempo le responde;
¡Qué rico ni qué ni nada!
¡Esas son las rutas por donde reparte la leche... !
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